Quien se encuentre con Al-lah sin atribuirle copartícipe alguno entrará al paraíso; y quien se encuentre con Él atribuyéndole copartícipes entrará al fuego
A quien me garantice poder controlar lo que tiene entre sus mandíbulas y lo que tiene entre sus piernas le garantizo el paraíso
El paraíso está más cerca de ustedes que los cordones de sus calzados; lo mismo ocurre con el infierno
Se le preguntó al Mensajero de Al-lah -que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él-: “¿Cuáles son las causas más comunes que conducirán a la gente al paraíso?”. Respondió: “la "Taqwa" (temer y obedecer a Al-lah) y el buen carácter
¡Fulano! ¿Qué te pasa? ¿Acaso no mandabas el bien y prohibías el mal? Y dirá: ¡Si! ordenaba el bien pero no lo hacía. Prohibía el mal y lo hacía.
Eso es una piedra que ha sido arrojada al Fuego, hace setenta otoños. Y ahora desciende en el Fuego hasta llegar al fondo, produciendo ese ruido tan estrepitoso que habían oído.
Estaba donde Sa'id ibn Jubayr y dijo: "¿Alguien de usted ha visto el planeta que estalló ayer?" Yo dije: yo, luego dije: yo no estaba en oración, pero fui mordido
En verdad que el paraíso tiene cien grados que Al-lah le ha reservado a los que se luchan en el camino de Al-lah, lo que hay entre cada grado es como lo que hay entre el cielo y la tierra.
Quien gaste un par de alguna cosa en el camino de Al-lah será llamado por una puerta del paraíso: ¡Siervo de Al-lah este es el bien (que gastaste antes), quien era constante en las oraciones será llamado por la puerta de la oración, quien estuvo en el Yihad será llamado por la puerta del Yihad.
En verdad, de las gentes que irán al Fuego, el que recibirá el menor castigo el Día del Juicio será aquel al que se le colocarán dos brasas en la planta del pie para hacer que hierva su cerebro. Éste creerá que recibe la peor tortura, pero en realidad recibe el castigo más leve.
¿Quieren que les hable de quien estará a salvo del Fuego? Estará a salvo toda persona querida por la gente por su buen hacer, por su humildad, dulzura y atención a las necesidades de los demás.
De entre ellos (es decir, la gente del Fuego) habrá a quienes les alcanzará el Fuego hasta los tobillos. A otros les llegará hasta las rodillas. A otros hasta la cintura. Y a otros hasta la clavícula.
El día del Juicio será traído el Infierno con setenta mil amarres, y cada uno de esos amarres será arrastrado por setenta mil ángeles.
"Tres no entrarán al Paraíso: el adicto al alcohol, quien rompe los lazos de parentesco y quien cree en la brujería".
Se dispondrá un sendero entre los dos costados del Infiero, el cual está sembrado de espinas como las de los cardos. Las gentes lo atravesarán. Unos se salvarán, otros se tambalearán y se salvarán, otros sufrirán heridas leves y se salvarán y a otros se les encerrará en él para siempre.
Cuando las gentes del Jardín entran en él, un pregonero les dirá: “¡Aquí vivirán y nunca morirán; estarán sanos y nunca enfermarán; serán jóvenes y nunca envejecerán; serán agraciados y nunca pasarán apuros!”
‘¿Y cómo no vamos a estar satisfechos, oh Señor, cuando nos has dado lo que no le has dado a nadie más de Tu creación?’ Dirá: ‘¿Acaso no quieren que los de algo mejor que esto?’ Dirán: ‘¿Y hay alguna otra cosa mejor que esto?’ Dirá: ‘¡Haré descender mi complacencia sobre ustedess y jamás me enojaré con ustedes!’”.
“Cuando la gente del paraíso entre en él, Al-láh Bendito y Exaltado sea les dirá: "¿Quieren que les dé algo más?" Y ellos dirán: "¿Acaso no has iluminado nuestros rostros? ¿Acaso no nos has hecho entrar al paraíso y nos has salvado del fuego?" Entonces Él levantará el velo (entre Al-láh y ellos) y no recibirán ninguna cosa más amada para ellos que ver el rostro de su Señor”.
Ciertamente, el creyente tendrá en el Jardín una ‘jaima’ como una sola perla hueca y de una altura de sesenta millas. El creyente tendrá en ella esposas, a las que visitará. Y no se verán entre ellas.
La gente del Paraíso que esté en un grado más elevado que otros, los podrá ver desde arriba de la misma forma que puede ver el astro luminoso perderse en el horizonte por Oriente o por Occidente. Esto por la preferencia de unos sobre otros.
“El espacio que hay entre la mitad y una punta del arco equivalente en el Jardín, es mejor que la Tierra desde que sale el sol hasta que se pone.”
Hay dos tipos de habitantes del fuego que no he llegado a ver: gentes que llevan látigos como las colas de las vacas con los que pegan a las personas y mujeres desnudas, a pesar de ir vestidas, que están inclinadas al mal y hacen que los demás se inclinen a él
“¡Oh mujeres! Dad azaques (sádaqas), ya que en verdad he visto que sois mayoría entre la gente del Fuego”. Dijeron ellas: “¿Por qué motivo seremos mayoría entre la gente del Fuego?” Les dijo: “Abundáis en maledicencias e ignoráis los favores y gracias que obtenéis de los maridos. Y no he visto a nadie que gane más a los dotados de razón que vosotras, a pesar de vuestra falta de razón y de vuestra débil religión (Din)”.
Conozco a la última persona que saldrá del fuego, y el último que entrará al paraiso, será un hombre que saldrá gatenado del fuego y Alah -Enaltecido sea- le dirá: ve y entra al paraíso, irá a él y lo verá lleno, regresará y dirá: Señor lo he encontrado lleno.
¿Acaso os confundís al ver el sol a mediodía en el cielo sin nubes? dijeron: No. Dijo: ¿Acaso os confundís al ver la luna llena por la noche sin nubes en el cielo?
He contemplado el Jardín y he visto que la mayoría de sus moradores es pobre. Y he contemplado el Fuego y he visto que las mujeres constituyen su mayor parte.
El Paraíso y el Infierno protestaron. Dijo el Infierno: En mí se hallan los déspotas y los arrogantes. Y dijo el Paraíso: en mí están los más vulnerables de la gente y los humildes.
Me detuve en la puerta del Paraíso y observé que la mayoría de los que se hallaban el él eran pobres, mientras que los acaudalados estaban retenidos.
Si el creyente supiera el castigo que Al-lah tiene nadie tendría esperanza de alcanzar Su paraíso, y si el incrédulo supiera como es la misericordia de Al-lah nadie perdería la esperanza de entrar en él.
¡Quien estuviera satisfecho con Al-lah como Señor; con el Islam como ‘Din’ (religión); y con Muhammad como Enviado, tendría derecho al Jardín!
Se me ha mostrado el Jardín y el Fuego. Y no he visto hoy nada mejor que el Jardín y nada peor que el Fuego. Pues, si supieras lo que yo sé, se reirían un poco y llorarían mucho.
El Paraíso y el Fuego alegaron mutuamente. Dijo el Fuego: “Se me dejó como herencia los arrogantes y los opresores”. Dijo el Paraíso: “¿Qué culpa tengo yo que solo ingresan en mí los pobres, débiles y más necesitados?”
Dos paraísos poseen la vajilla de plata y todo cuanto se halle en ellos. Y dos paraísos poseen la vajilla de oro y todo cuanto se halle en ellos. Lo único que impide a la gente ver a su Señor es la capa de la arrogancia que cubre su rostro en el Paraíso de la felicidad perpetua.
La persona que ocupe el lugar más bajo del Paraíso, Al-lah le dirá: “Desea”. Entonces él desea y desea; y Al-lah le preguntará: ¿Has deseado? Y este responde: Sí. Entonces Al-lah le dirá: Ciertamente tendrás cuanto has deseado y el doble.
Habrá en el Paraíso un árbol, que un jinete galopando sobre su veloz caballo, necesitaría cien años para recorrer su sombra y atravesarla.
A aquel musulmán que se le mueran tres hijos sin haber alcanzado la pubertad, Al-lah lo hará entrar en el Paraíso por el favor de su misericordia hacia ellos.
Al-lah, Glorificado sea, dice: (¡He preparado a mis siervos justos, lo que jamás ha visto ojo alguno, ni ha escuchado oído alguno, ni ha pasado por imaginación alguna!). Y reciten si queren: (Nadie sabe la alegría que le espera [a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron).
Cuando llegue el Día del Juicio se le entregará a cada musulmán un judío o un cristiano y se le dirá: ‘Este es tu salvación del Fuego’.
Toda riqueza que le he concedido a Mí siervo es licita, He creado a todos Mis siervos como hunafa (monoteístas netos), después vienen a ellos los demonios (shaiatin) y los desvían de su religión.
El Paraíso y el Fuego protestaron. El Paraíso dijo: “En mí ingresan los débiles y los pobres”. El Fuego dijo: “En mí ingresan los déspotas y los soberbios”. Al-lah le dijo al Fuego: “Tú eres mi castigo, con el que me vengo de quien Yo quiera”. Y le dijo al Paraíso: “Tú eres mi misericordia, cubro contigo a quien Yo quiera”.
Por Aquél que tiene el alma de Muhammad de su mano, yo deseo que seáis la mitad de la gente del Jardín. Y eso es porque al Jardín no entra más que el alma creyente. Y vosotros comparados con los asociadores, sois como el pelo blanco en la piel del toro negro.
En verdad que la gente del paraíso verán los aposentos del paraíso de la misma que observan las estrellas en el cielo.