El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— lo decía después de cada "salat
El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— decía cuando se arrodillaba entre las dos postraciones durante la oración: “Al-lahummagfirli, warhamni, wa ‘afini, wahdini, warzuqni (¡Oh Al-lah!, perdóname, ten misericordia de mí, absuélveme de todo mal, guíame y susténtame)”
Al-lahumma, antas-salamu wa minkas-salam, tabarakta ya dhal yalali wal ikram" (¡Oh Al-lah!, Tú eres la paz y de Ti proviene la paz, Tus bendiciones son infinitas, poseedor de la majestuosidad y la generosidad)
¡Oh, Al-lah!, me refugio en Ti del castigo de la tumba, del tormento del fuego, de las pruebas y tribulaciones de la vida y la muerte y de la prueba del falso mesías (Ad-Dayyal)
¡Muadh, por Al-lah que yo te amo. Y ahora déjame que te dé un consejo: No dejes de decir al final de cada oración: ‘¡Al-lah umma ainní alá dhikrika wa shukrika wa husni ibádatik!’ (¡Oh Al-lah, ayúdame a mencionarte, a agradecerte y a adorarte con sinceridad!).
Oh Al-lah, ciertamente me refugio en tu satistacción de tu ira, en tu perdón de tu castigo, y me refugio en tí de tí. No tengo capacidad de alabarte la cantidad de veces que tus favores merecen como tu te has alabado.
El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, en su genuflexión y postración, solía repetir con frecuencia: ‘Subhanaka rabbana wa bihamdika. Al-lahumma agfirli!’ (Gloria a Ti, nuestro Señor, para Ti es la Alabanza ¡Oh Al-lah, perdóname!).
El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— vino a nosotros y le preguntamos: "¡Oh, Mensajero de Al-lah!, hemos aprendido a enviarte el saludo de paz, pero ¿cómo deberíamos invocar las bendiciones de Al-lah sobre ti?
Hay invocaciones después de cada rezo que no defraudarán a quien las diga —o las realice—: decir treinta y tres veces "subhana-l-lah", treinta y tres veces "alhamdulil-lah" y treinta y cuatro veces "Al-lahu akbar
Quien diga "subhanal-lah" (glorificado sea Al-lah) después de cada oración treinta y tres veces, "alhamdulil-lah" (alabado sea Al-lah) treinta y tres veces y "Al-lahu Akbar" (Al-lah es el más Grande) treinta y tres veces, siendo esto noventa y nueve, y complete hasta cien diciendo "la ilaha il-la-l-lahu wahdahu la sharika lahu, lahu-l mulku wa lahu-l hamdu wa hua 'ala kul-li sha'in qadir" (no hay más divinidad que Al-lah, único sin asociados. A Él pertenece la soberanía y toda alabanza, y tiene poder sobre todas las cosas) obtendrá el perdón de sus faltas, aunque sean como la espuma del mar
A quien recite "ayatu-l kursi" después de cada rezo obligatorio, solo su muerte lo separa de entrar al paraíso
Dicen la verdad. Los difuntos son torturados en sus tumbas hasta el punto de que lo oyen todas las bestias.
Cuando el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se enderezaba de la inclinación ("ruku'") decía: "Sami'a-l-lahu liman hamida
que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— solía decir al acabar cada oración obligatoria
"Subbuhun quddusun,rabb al malaa’ykati wa al ruh",(Supremamente Glorificado, Santísimo, Señor de los ángeles y el espíritu (Yibril)).
¡Oh Al-lah! Perdóname por lo que he cometido y por lo que vaya a cometer, por lo que haya ocultado, por lo que he manifestado, por mi dejadez o negligencia y por lo que Tú conoces mejor que yo. Tú eres quien adelanta y quien retrocede. No hay dios salvo Tú.
Me levanté una noche a rezar con el Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, el rezo de la vigilia. Él recitó la sura de la Vaca (Corán, 2) y, cada vez que recitaba una aleya de misericordia, se detenía y la suplicaba. Cada vez que recitaba una aleya sobre el castigo, se detenía y se refugiaba de él en Al-lah.
¡Oh, Al-lah, Señor de Yibrail, Mikail e Israfil, Creador del cielo y de la tierra, Conocedor de todo lo visible e invisible! Tú eres el Juez en los asuntos en los que Tus siervos difieren. Guíame en relación a los asuntos en disputa de la verdad con Tu permiso, pues Tú eres Quien guía a quien quieres por el camino recto.
El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando rezaba por la noche, decía El takbir, y después decía: “Glorificado Seas Mi Señor, alabado y bendito sea Tu nombre, exaltada sea Tu Majestad. No hay divinidad excepto Tú”.
El rezo del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, entre su ruku’ (inclinación), cuando levantaba su cabeza de su ruku’, y su suyud (prosternación), y el tiempo entre las dos prosternaciones, tenía una duración muy similar.
El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- solía enseñarnos el Tashahhud (lo que se pronuncia en las sentadas intermedia y final durante la oración) como si nos enseñara una sura del Corán.