«لَيَبْلُغَنَّ هَذَا الأَمْرُ مَا بَلَغَ اللَّيْلُ وَالنَّهَارُ، وَلَا يَتْرُكُ اللهُ بَيْتَ مَدَرٍ وَلَا وَبَرٍ إِلَّا أَدْخَلَهُ اللهُ هَذَا الدِّينَ، بِعِزِّ عَزِيزٍ أَوْ بِذُلِّ ذَلِيلٍ، عِزًّا يُعِزُّ اللهُ بِهِ الإِسْلَامَ، وَذُلًّا يُذِلُّ اللهُ بِهِ الكُفْرَ» وَكَانَ تَمِيمٌ الدَّارِيُّ يَقُولُ: قَدْ عَرَفْتُ ذَلِكَ فِي أَهْلِ بَيْتِي، لَقَدْ أَصَابَ مَنْ أَسْلَمَ مِنْهُمُ الْخَيْرُ وَالشَّرَفُ وَالْعِزُّ، وَلَقَدْ أَصَابَ مَنْ كَانَ مِنْهُمْ كَافِرًا الذُّلُّ وَالصَّغَارُ وَالْجِزْيَةُ. المزيد
Tamim Ad-Dari –que Al-lah esté complacido con él— narró haber escuchado decir al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él:
«Este asunto (el islam) alcanzará todo lugar donde lleguen la noche y el día, y no quedará casa de adobe o de pelo de animal en la que Al-lah no haga que esta religión entre en ella, ya sea con el honor del honrado o la humillación del humillado; un honor con el que Al-lah honra al islam y una humillación con la que Al-lah degrada la incredulidad». Y Tamim Ad-Dari solía decir: «He visto esto cumplirse en los miembros de mi familia. Quienes de ellos aceptaron el islam obtuvieron prosperidad, honor y dignidad; mientras que aquellos que permanecieron en la incredulidad sufrieron la humillación, el desprecio y el pago de la "yizia"».