عَنْ ابْنِ عَبَّاسٍ رضي الله عنهما قَالَ:
قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ غَدَاةَ الْعَقَبَةِ وَهُوَ عَلَى نَاقَتِهِ: «الْقُطْ لِي حَصًى» فَلَقَطْتُ لَهُ سَبْعَ حَصَيَاتٍ، هُنَّ حَصَى الْخَذْفِ، فَجَعَلَ يَنْفُضُهُنَّ فِي كَفِّهِ وَيَقُولُ: «أَمْثَالَ هَؤُلَاءِ فَارْمُوا» ثُمَّ قَالَ: «أَيُّهَا النَّاسُ، إِيَّاكُمْ وَالْغُلُوَّ فِي الدِّينِ، فَإِنَّما أَهْلَكَ مَنْ كَانَ قَبْلَكُمْ الْغُلُوُّ فِي الدِّينِ».
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Ibn 'Abbas —que Al-lah esté complacido con él— narró:
«En la mañana de Al 'Aqaba (el día diez de dhul hiyya), el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo montado sobre su camella: "Recoge para mí unos guijarros". Así que cogí para él siete piedrecillas, de las que se arrojan con las puntas de dos dedos, y se puso a sacudirlas en la mano. Entonces dijo: "Arrojen (al pilar) guijarros como estos". Después dijo: "¡Oh, gente!, no exageren en la religión, pues lo que destruyó a quienes les precedieron fue excederse en ella"».