عَنْ أَبِي بَكْرٍ الصِّدِّيقِ رضي الله عنه أَنَّهُ قَالَ: أَيُّهَا النَّاسُ، إِنَّكُمْ تَقْرَؤُونَ هَذِهِ الآيَةَ: {يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا عَلَيْكُمْ أَنْفُسَكُمْ لاَ يَضُرُّكُمْ مَنْ ضَلَّ إِذَا اهْتَدَيْتُمْ}، وَإِنِّي سَمِعْتُ رَسُولَ اللهِ صَلَّى اللَّهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ يَقُولُ:
«إِنَّ النَّاسَ إِذَا رَأَوْا الظَّالِمَ فَلَمْ يَأْخُذُوا عَلَى يَدَيْهِ أَوْشَكَ أَنْ يَعُمَّهُمُ اللَّهُ بِعِقَابٍ مِنْهُ».
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Abu Bakr As-Siddiq —que Al-lah esté complacido con él— narró: «¡Oh, gente!, ustedes recitan esta aleya: {¡Creyentes, preocúpense de ustedes mismos (realizando todas las buenas obras que puedan)! Quien se extravíe no podrá perjudicarlos en nada si están en el buen camino}; y yo escuché decir al Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—:
"Cuando la gente ve a un opresor y no lo detiene, se expone a que les sobrevenga pronto a todos un castigo de Al-lah"».