Las virtudes de los sahabas, que Al-lah esté complacido de ellos.

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Lista de Hadices 32

Teman y obedezcan a Al-lah, y obedezcan (a sus líderes), aunque sea un siervo abisinio (quien los lidere). Después de mí, verán grandes discrepancias, por lo que adhiéranse a mi sunna y a la de los califas sabios y bien guiados
Por Al-lah que si Él guía a una sola persona a través de ti, será mejor para ti que poseer las mejores camellas
"Quien participó en la batalla de Badr y en la de Al Hudaibiya no entrará en el fuego del Infierno".
Cuando el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, entraba a hacer sus necesidades fisiológicas, le llevábamos, otro sirviente y yo agua, en un odre pequeño, con el que se lavaba para purificarse y un palo con el que ponía algo para cubrirse de la vista.
Te he visto rezar en una dirección diferente a la quibla. Él dijo: “Si no fuera porque he visto al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- hacerlo, no lo habría hecho”.
¡Gente de los Ansar! ¿Acaso no los encontré extraviados y Al-lah los guio a través de mí? ¿No estaban separados y Al-lah los unió a través de mí? ¿No eran pobres y Al-lah los enriqueció a través de mí?
“Ya sé que lo que Al-lah tiene es mejor para el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y no lloro por eso. Lloro porque la Revelación del cielo ya no descenderá más”. Estas palabras hicieron que les saltaran a ellos las lágrimas y comenzaron a llorar con ella.
“Hoy seré portero del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él”. Vino Abu Bakr, Al-lah esté complacido con él, llamó a la puerta y pregunté: “¿Quién es?” Dijo: “Abu Bakr”. Y le contesté: “Un momento”. Después me levanté y fui para decirle al Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Es Abu Bakr, que pide permiso para entrar”. Dijo: “Permítele entrar y anúnciale que estará en el Paraíso”.
Unas gentes vinieron a ver al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- y le pidieron que enviara con ellos algunos hombres para enseñarles el Corán y la Sunna. Envió con ellos setenta hombres de los Ansar (originarios de Yathrib) llamados “los recitadores del Corán”, entre los que se encontraba mi tío materno Haram.
El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, portaba dos armaduras el día de la batalla de Uhud. Cuando quiso subirse encima de una roca, no pudo, pero Talhata le ayudó montándolo sobre su cuerpo hasta que se subió encima de la roca. Entonces, dijo: “oí que el El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: ‘¡Oh Al-lah, compensa a Talhata!’.