Algunos hombres de la tribu de Quraish pasaron delante del Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- arrastrando una oveja muerta. Él les dijo: ‘Pueden aprovechar de su piel’. Le dijeron: ‘Pero está muerta’. Les dijo: ‘el agua y las hojas de la acacia la purificarán’.
Que el recipiente del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, se rompió, y que él remendó la parte rota con una cadena de plata.