Tanto insistía el ángel Gabriel en que hiciera el bien al vecino, que llegué a pensar que lo haría heredar
Que nadie le impida a su vecino clavar su madera en su pared. Después, Abu Huraira dice: ¿Por qué veo que os oponéis a ello? Por Al-lah, que os la lanzaría en medio de la espalda.