¡Oh, gente!, ciertamente, Al-lah ha eliminado de ustedes la arrogancia de la época preislámica y el jactarse de sus ancestros
Verdaderamente tu Señor tiene un derecho sobre ti, que debes cumplir; tu cuerpo también tiene un derecho sobre ti; y tu mujer también tiene su derecho sobre ti. Da, pues, a cada uno su derecho.
Yo era el séptimo de siete hermanos de Banu Muqarrin no teníamos quien nos sirviera sino una esclava, nuestro hermano menor la golpeó en la cara y el profeta –la paz y las bendiciones sean con él- nos ordenó liberarla.